La sociopatía como deporte

Las redes sociales como voz para comportamientos sociopáticos

Según la RAE, la sociopatía es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por comportamientos antisociales.

Según la definición, bajo mi criterio un tanto más completa, que le da la web www.significados.com , se trata de una patología psicológica que provoca en los individuos un comportamiento impulsivo, hostil y con conductas antisociales.

Una vez definido el concepto, vamos a entrar en materia…

Las redes sociales se crearon en un principio con el propósito de conectar gente, en el caso de Facebook universitarios que compartían una serie de intereses comunes. Por poner un ejemplo… Todos sabemos que hoy en día todo ha ido mucho más allá, y que las redes sociales son utilizadas para obtener todos los datos personales que sea posible e incluso para hacer virar la intención de voto de ciertos votantes. Bueno, esto no es un secreto, la información es poder. Y a todo esto hay que sumar el bombardeo constante de todo tipo de publicidad, por supuesto, bien adaptada a nuestros gustos para que seamos potenciales compradores. Si no, ¿por qué iba a invertir tanto Google en la investigación algorítmica?

Sin embargo, existen ciertos comportamientos de carácter personal dentro de las propias redes sociales que escapan al control de todo algoritmo. Se trata de los comportamientos sociopáticos.

En innumerables ocasiones he leído comentarios en grupos o en muros de amigos virtuales quejándose de su incapacidad para mostrar su opinión por el temor a que ciertos individuos les increpen o menosprecien sus aportaciones. Y lo peor de la situación es que esa clase de individuos, en raras ocasiones realizan una crítica mínimamente constructiva;  al contrario, se lanzan como buitres desalmados desgarrando la carne de un carnero inocente que sigue vivo y sólo ha balado indefenso.

En la mejor de las ocasiones, puedes encontrarte a un presunto “amigo” hedonista que sencillamente quiera brillar más por su afán de protagonismo. Esas personas nos las encontramos continuamente en nuestra vida y tenemos que aprender a lidiar con ellas. En nuestra mano está seguir manteniendo pacientemente ese tipo de “amistades” o mandarlas a perderse en un bosque cuando acaban nuestra capacidad de aguante. Pero en las redes sociales la cosa va más allá… Continuamente nos encontramos con individuos enmascarados tras perfiles poco claros que descargan toda su furia contra cualquier tipo de opinión o aportación. Tanto da si las entienden o no, ellos vomitan a través de un teclado tanta bilis que en muchas ocasiones, analizando la situación, ponen los pelos como escarpias.

Tengo una norma como educadora de dos adolescentes que les repito continuamente: «Nunca digas ni hagas nada en internet que no hicieses cara a cara». Creo que esta es la mejor forma de no arrepentirse de lo que uno hace, pensar dos veces antes de darle al “intro”. Tener la capacidad de análisis suficiente como para estar seguros de que ese comentario lo diríamos si realmente estuviésemos mirando a esa persona a la cara.

Una vez dicho todo esto planteo la siguiente pregunta: ¿Todos esos trolls que vierten esa bilis incontrolada en las redes sociales serían capaces de hacerlo cara a cara? Pues la respuesta es ambigua. Estoy totalmente segura de que muchos de ellos se arrugarían como uva puesta al sol si fuesen capaces de mirarnos a la cara, pero otros no. Y es más, en las redes sociales se sufre acoso sexual. Pocas personas son las que se han librado de un acosador. Hay algunos que actúan sibilinamente, primero como una amistad graciosa… Luego directamente pidiendo una cita o que le mandes fotos. Otros entran como matador blandiendo espada, sin ningún respeto ni atisbo de educación.

Luego existen los que forman parte de grupos en los que se supone existe un interés común. Tanto da si de perros, de horticultura, de cine o de videojuegos… Y su única función y aportación al grupo es boicotear y decir sandeces e insultos a los miembros que sí aportan comentarios e información. Esta postura es la que menos entiendo, si no te encuentras a gusto en un grupo, es sencillo, vete. Si no te gusta un post también es sencillo, pasa de largo. Pero no, ellos se sienten en su salsa soltando litros y litros de bilis. Su estado natural es la hostilidad, el enfrentamiento, el comportamiento antisocial que acaba desembocando en muchas ocasiones en su expulsión o veto en el grupo. Darle al “intro” impulsivamente a sabiendas que están haciendo sentir mal a los demás.

Llegado este punto remito al leyente a la definición de sociopatía: Se trata de una patología psicológica que provoca en los individuos un comportamiento impulsivo, hostil y con conductas antisociales.

Y esta es una de las caras menos amables de las redes sociales… Dar voz a millones de sociópatas que practican la sociopatía como deporte.

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